Donación de un Quijote de 1819 con la primera gran biografía de su autor

El 11 de mayo de 2026 la Biblioteca Cervantina Álvarez Viña se enriqueció con la generosa donación realizada por D. Antonio Manuz Santiago, vecino de Gijón, de los cuatro volúmenes que integran El ingenioso hidalgo D. Quijote de la Mancha, cuarta edición, corregida por la Real Academia Española, e impresa en Madrid, en la Imprenta Real, en el año de 1819.

La edición tiene un interés muy especial porque incorpora, en un quinto volumen, la que está considerada como primera biografía completa de su autor: la Vida de Miguel de Cervantes Saavedra: escrita e ilustrada con varias noticias y documentos inéditos pertenecientes a la historia y literatura de su tiempo por D. Martín Fernandez de Navarrete [1765-1844]…  Madrid : publícala la Real Academia Española en la imprenta Real, 1819. 643 p., [1] h. de lám., [4] h. de lám. pleg. ; 8.º• Hoja de lámina calcográfica de Cervantes firmado: «Bs. Ametller lo dibujó y grabó» [Ametller Rotllan, Blas (1768-1841) , grabador]. Las hojas de láminas plegadas son tres árboles genealógicos y la copia de una carta manuscrita, de Cervantes.

Luis Astrana Marín, en el tomo I de Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra, Madrid 1948, pág. XXVII-XXXIV, se refería en términos muy elogiosos a esta biografía:

«Ya don Martín Fernández de Navarrete recogía noticias, desde 1804, para componer su de todo punto extraordinaria y admirable biografía del gran genio. Siguiendo en el estilo el método de Ríos y en la investigación el de Pellicer, se propuso, y lo consiguió, forjar una obra documental con el auxilio principalmente de los archivos, fuente verdadera científica y entonces casi inexplorada. Y así, pudo lisonjearse “de haber dado tanta luz y novedad a los sucesos de Cervantes, que parece la vida de otro sujeto diferente si se compara con las anteriormente publicadas”. Sobre sus investigaciones propias, apeló a la erudición y cultura de los archiveros, bibliotecarios, académicos y demás personas de relieve intelectual en España, solicitando de ellos documentos, inquiriendo datos y sometiéndoles cuestiones e interrogatorios. Véase cómo explica el resultado feliz (aunque no siempre lo fuera) de sus afanes: “El Ilmo. Sr. D. Manuel de Lardizábal (escribe), secretario de la Academia Española, que residía en Alcalá de Henares, registró por sí mismo y por otros amigos suyos los libros parroquiales, los del Ayuntamiento y los de la Universidad, y examinó cuantas memorias podían existir allí de Cervantes y de su familia. El teniente de navío D. Juan Sans de Barutell, individuo de la Academia de la Historia, que se hallaba reconociendo por orden del Rey el Archivo General de Simancas, encontró en él varios documentos que dieron nuevas luces sobre los destinos de nuestro escritor en las campañas de Italia, de Levante y de África, y sobre la embajada del cardenal Aquaviva (…)”

»La nueva biografía apareció en 1819, formando parte, como tomo de los cuatro que integran El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de Mancha, Cuarta edición corregida por la Real Academia Española, en cuyo Prólogo se anuncia diciendo “que ahora se publica”. Pero su gran difusión hízose en tirada aparte. Del concienzudo trabajo de Fernández de Navarrete, magnífico a la par por su fina y cuidada prosa, bastará con decir que, a pesar de haber transcurrido bastante más de una centuria desde su publicación, todavía se consulta con fruto, por la innumerabilidad de documentos que contiene, no sólo referentes a Cervantes y su familia, sino también a otras personas enlazadas con hechos atinentes a él. Los primeros suben en conjunto al número de treinta y siete, treinta y uno de los cuales se hallan exclusivamente relacionados con nuestro autor. Fue, pues, la primera biografía extensa asentada sobre rigurosas bases científicas, que no tuvo después superación en este punto concreto.

»El defecto de ella es que Fernández de Navarrete, escritor admirable por otro lado, carecía de talento constructivo. No acertaba a distribuir bien las partes de un libro docto, darles la debida proporción y armonía, arrancar para la narración lo importante de los documentos y extraer de ellos todo su relieve, a fin de infundir a los hechos el máximo vigor y belleza. Su biografía, consecuentemente, está mal compuesta, como está la de Máinez, de que luego hablaremos: obras no de verdaderos literatos y artistas profesionales, sino de muy ilustres aficionados. A la vista de tanta documentación, uno y otro hiciéronse, como vulgarmente se dice, un lío, sin atinar a disponerla ni a que rindiese en su lugar el debido provecho. Relegan lo más sobresaliente de la misma a ilustraciones, apéndices, notas y autoridades, fuera de los capítulos, caos que desorienta, confunde y fatiga al lector. A menudo dichas ilustraciones, colocadas al fin, ofrecen más interés que la narración principal. Así, la Vida de Fernández de Navarrete, volumen respetable de 644 páginas, sobre parca en examen crítico, termina propiamente el relato en la 199; las ilustraciones, documentos y citas, en medio de los cuales intercala bibliografía, llenan desde la página 200 a la 539; después coloca las notas de la parte primera, y, por último, las notas y autoridades de la parte segunda. Y si bien el índice de las principales materias no deja nada que desear, la obra en total resulta informe y desordenada. Por ello, casi nunca se ha reimpreso íntegra, sino sólo sus 199 primeras paginas. En las ilustraciones recogió catorce poesías de Cervantes, una de ellas, a mi juicio, apócrifa, procedente de cierto manuscrito de 1631; y las demás, genuinas, impresas por aquél en libros de autores contemporáneos.

»Hoy, a la luz de la investigación moderna, pueden señalarse muchos yerros en la obra de Fernández de Navarrete. Los más admiten excusa: son esclarecimientos posteriores; pero no pocos dimanan de su fantasía y de acoger equivocaciones precedentes sin someterlas a análisis. Conviene enumerarlos, por haber nutrido las biografías subsiguientes y considerarse en buena parte como ciertos. En primer lugar es falso todo cuanto asienta referente a la genealogía de Cervantes. Cree que estudió primeras letras en Alcalá, habla de haber compuesto “una especie de poema pastoral” titulado Filena, y llama al duque de Sessa don Carlos de Aragón: todo ello erróneo. Afirma respecto de la Mancha: “no puede dudarse que vivió en ella mucho tiempo, especialmente en Argamasilla [de Alba], que hizo patria de su Ingenioso hidalgo”. Nada más disparatado. Sostiene que dejó por albacea a su mujer y “al licenciado Francisco Núñez”, confundiéndolo con Francisco Martínez, y que las monjas trinitarias se habían fundado en 1612 en la calle del Humilladero. También se equivoca al suponer que Cervantes y Shakespear (sic) murieron el mismo día. Yerra asimismo en mantener que las citadas religiosas se establecieron en 1633 “en el nuevo convento de la calle de Cantarranas”, y que trasladaron allí los restos enterrados en la iglesia de su primitiva residencia, y, por tanto, los de Cervantes.

»Es autor de la presunción gratuita de que éste fue admitido en la comitiva de monseñor Aquaviva y marchó con él a Roma. Se engaña al escribir que hay sobrados fundamentos para creer que trató familiarmente a Francisco Pacheco, concurrió a su academia y éste pintó su retrato. Aventuró la tesis incierta de haber estudiado dos años en Salamanca, e hizo monja en las trinitarias descalzas a su hija Isabel. Consignó igualmente, atenido a un documento equivocado, que el cura Francisco de Palacios vivía en Madrid en la misma casa que su hermana doña Catalina la mujer de Cervantes. Tuvo por seguro que en La Galatea retrató éste a su esposa. Niega, contra lo ya probado por Pellicer, que doña Magdalena de Sotomayor fuese hermana de Cervantes, consideró a éste el último de los hijos de su padre Rodrigo y estableció la leyenda de que la hija de Cervantes lo era de “alguna dama portuguesa”. Se equivoca en varios años al fijar la data del fallecimiento del referido padre de Cervantes, a pesar de haber tenido en sus manos la partida de defunción, por tomar a la letra una declaración de su esposa, que se fingió viuda para mover a los poderes públicos a la entrega de adjutorios destinados al rescate de Miguel. Rebate sin razón lo certeramente sugerido por Nicolás Antonio, de que Cervantes oyó de joven representar a Lope de Rueda en Sevilla, creyendo que donde le escuchó fue en Segovia. Habla de un hermano mayor de Cervantes llamado Rodrigo, bautizado con el nombre de Andrés, y yerra, con Herrera y Cabrera de Córdoba, en establecer la Corte en Madrid el año 1560 (…)

»La nueva biografía, por otro lado inmejorable como semblanza moral de Miguel, anuló a las precedentes y no fue superada ni aún igualada, en el orden documental, por las posteriores, a pesar de que algunas contaron con datos inéditos, producto de la investigación ajena. Porque en adelante las conquistas que irán esclareciendo los contornos obscuros de la vida del autor, se deberán a los investigadores, y no a los biógrafos; a la crítica docta y no, a los narradores ocasionales, adversarios de la erudición y los archivos. Con la Vida de Fernández de Navarrete, las letras españolas, excluidos los lunares marcados, tuvieron una importante y magnífica biografía, punto precioso e ineludible de arranque para futuros y más completos trabajos biográficos».

Espejos entre ficciones. El cine y el Quijote

Conferencia de Carlos F. Heredero

Miércoles, 29 de abril de 2026, 19.00 h.
Salón de actos de la Escuela de Comercio
c/ Francisco Tomás y Valiente s/n (Gijón/Xixón)
Entrada libre hasta completar aforo
Con la colaboración del Ateneo Jovellanos

La literatura y el cine dialogan entre sí cada vez que la pantalla grande se hace eco, con mayor o menor fortuna, de las andanzas del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Los espejos comunes de la representación, utilizados a fondo por Cervantes dentro de su obra (para relacionar la segunda parte con la primera, pero también para poner en relación los rasgos formales de su propia escritura con otros géneros literarios) y rescatados después por las imágenes del cinematógrafo para apropiarse de la invención literaria, se interponen entre la vida y la ficción con plena conciencia sobre los artificios de la segunda, pero sin dejar de remitirnos constantemente a la primera. Esta conferencia, que irá acompañada de la proyección de significativas imágenes, realizará una sugestiva exploración en las más relevantes incursiones cinematográficas en la obra de Cervantes, cuyos textos respectivos —literario uno, cinematográficos los otros— convergen a lo largo de la historia del cine en una fructífera dialéctica.

© Raquel Loredo

Carlos F. Heredero (Madrid, 1953) es licenciado en Ciencias de la Información, profesor, historiador, ensayista, editor, guionista y prestigioso crítico cinematográfico. En 2005 fue asesor de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales para las actividades organizadas por el cuarto centenario del Quijote y coordinador del Congreso Internacional El cine y el Quijote. Escribió para el catálogo de la exposición que se organizó entonces un documentadísimo trabajo titulado «Don Quijote en la pantalla. Diálogos entre la literatura y el cine». Profesor de Historia del Cine Español en la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (2001-2010) y en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid, imparte cursos, másters, conferencias y participa con frecuencia en actividades organizadas por festivales como el de San Sebastián, la Seminci, Málaga, etc.

Carlos F. Heredero atesora una amplísima trayectoria en el mundo de la crítica cinematografica, en publicaciones como Cinema 2002, Dirigido porViridiana, Cinemanía y Nosferatu… Desde 2007 dirige la revista Caimán Cuadernos de Cine. Es además autor de ensayos, estudios historiográficos y monografías sobre cineastas como Peckinpah, Huston, Mankiewicz, Rohmer, Borau, Cassavetes, Zulueta, Gutiérrez Aragón, Armendáriz, Kaurismäki, etc. Formó parte del consejo editorial del Diccionario del Cine Español y del comité de dirección de la Historia General del Cine (Cátedra). En 1995 recibió el Premio Sant Jordi de Cinematografía por los libros El lenguaje de la luz. Ha escrito guiones para Canal Plus: Huellas de un espíritu (1998), Alfred Hitchcock: la ficción sin límites (1999), Orson Welles en el país de Don Quijote (con Esteve Riambau, 2000) y Huston y Joyce. Diálogos con los muertos (2001) y colabora en programas de TVE como Versión española  o Historia de nuestro cine.

Visita guiada a la Biblioteca Cervantina

Miércoles, 29 de abril, 18.30 h

Previamente a la conferencia que Carlos F. Heredero pronunciará en el salón de actos de la Escuela de Comercio, se realizará una visita guiada a la Biblioteca Cervantina que don Ramón Álvarez Viña cedió al Ayuntamiento de Gijón/Xixón en 2006. Una buena ocasión para conocer un espacio y una colección excepcionales.

Lecturas del Quijote

Biblioteca Cervantina Álvarez Viña. Escuela de Comercio.
Gijon/Xixón. 22 de abril de 2026

Foto y noticia de S. F. Lombardía publicada el 22-4-2026 en La Nueva España


«Gijón tiene una biblioteca cervantina desde hace ahora 20 años. La donó en 2006 al Ayuntamiento un hijo adoptivo de la ciudad, el empresario Ramón Álvarez Viña, que fue también un reconocido y apreciado mecenas. La colección, de más 3.000 piezas, muchas de ellas ediciones del «Quijote», vive desde 2019 en su habitación propia de la Escuela de Comercio, donde este miércoles, en el marco del Día del Libro, se realizó lo que a partir del año que viene se espera que pueda ser una nueva tradición local: una lectura de fragmentos de la obra más icónica de la literatura española. «Queremos que esta biblioteca sea un espacio vivo», señaló Montserrat López Moro, edil de Cultura.


La lectura se pudo celebrar gracias a la colaboración de once voluntarios, todos ellos vinculados al mundo del libro. Fue interesante la apertura del acto, que quedó en manos de Ana Gonzalo, integrante de la ONCE. Leyó el inicio clásico de la primera parte del libro: «En algún lugar de La Mancha…». Y lo hizo sirviéndose de las curiosas ediciones en braille que integran la propia biblioteca de Álvarez Viña, con sus más de una decena de tomos, y que apenas tienen la oportunidad de darse a conocer. Gonzalo, de hecho, informó sobre la marcha al resto de compañeros de que la adaptación del texto era curiosa, porque incluye aclaraciones sobre el significado de algunas palabras, un gesto que facilita la comprensión para personas ciegas pero complica su lectura fluida en público.
Tras ella intervino Eladio de Pablo, escritor y dramaturgo, que leyó, con el entusiasmo propio de un actor de teatro, un fragmento del capítulo once de la primera parte, el conocido discurso a los cabreros. En él, el ingenioso hidalgo, disconforme con los tiempos, habla de la pérdida del valor de la honestidad de antaño.


Otra lectura aplaudida fue la de Verónica Piñera, librera de La Revoltosa, que con tono dulce repasó la parte del capítulo 31 en el que Don Quijote, que había enviado a Sancho para entregarle una carta de amor a Dulcinea, lo interroga sobre el encuentro y va reinterpretando sobre la marcha, siempre a su favor, las explicaciones de su escudero.


Ana Alonso Lorenzo, de la biblioteca de El Coto –que acogió durante años la biblioteca cervantina antes de su mudanza a la Escuela de Comercio–, leyó el capítulo 38 de la primera parte, el del discurso de Don Quijote sobre las armas y las letras, y que a juicio de la bibliotecaria sigue hoy tan vigente como entonces. «Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería, a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención», se lamenta el protagonista en esta parte. Leyeron fragmentos, también, los escritores José Luis Argüelles, Pedro Luis Menéndez, Julio César Iglesias, Yasmina Álvarez y Pilar Sánchez Vicente, así como la profesora Inés Suárez Turbón y el librero José María Castañón Loche.


La Fundación Álvarez Viña y la Fundación Municipal de Cultura, además, están trabajando en nuevas iniciativas que ayuden a promocionar la biblioteca y la obra de Cervantes. Entre las ideas en las que se trabaja, contó Carlos González Espina, presidente de la fundación, señaló que el grupo quiere redescubrir a la ciudad una exposición permanente, «pero casi semisecreta» que desde hace años preside la sala de estudios del centro municipal de El Llano. Es una colección de grabados sobre la obra del «Quijote», obra del alemán Eberhard Schlotter. Y está expuesta desde 2007, pero, a juicio del presidente, incluso muchos de los estudiantes que usan la sala no reparan en lo que significan aquellas piezas. Señaló que pronto se instalarán códigos QR explicativos para cada grabado que permitirán explicar y leer el capítulo que se referencia en cada pieza. La fundación organizará también visitas guiadas a la biblioteca y ya ha instalado vitrinas en el recibidor de la primera planta de la Escuela de Comercio para exponer algunas obras a modo de reclamo y promoción. La fundación trabaja también en una página web propia, según explicó González Espina, que sucedió en la presidencia hace ahora un año al catedrático Jesús Menéndez Peláez, hoy patrono de honor y presente en esta lectura conmemorativa».

Lecturas

  1. Ana Gonzalo (ONCE)
    Fragmento de la 1.ª parte, cap. 2 [lectura de la edición en braille]
    «Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don Quijote»
  2. Eladio de Pablo (escritor, profesor, dramaturgo)
    Fragmento de la 1.ª parte, cap. 11
    «De lo que sucedió a Don Quijote con unos cabreros»
  3. Verónica Piñera Magdalena (librera de La Revoltosa)
    Fragmento de la 1.ª parte, cap. 31
    «De los sabrosos razonamientos que pasaron entre don Quijote y Sancho Panza, su escudero, con otros sucesos»
  4. Ana Alonso Lorenzo (bibliotecaria del CMI de El Coto)
    Fragmento de la 1.ª parte, cap. 38
    «Que trata del curioso dirscurso que hizo Don Quijote de las armas y las letras»
  5. Pedro Luis Menéndez (escritor, profesor)
    Fragmento de la 1.ª parte, cap. 45
    «Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y de la albarda, y otras aventuras sucedidas, con toda verdad»
  6. Inés Suárez Turbón (profesora)
    Fragmento de la 2.ª parte, cap. 10
    «Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos
  7. Pilar Sánchez Vicente (escritora, bibliotecaria)
    Fragmento de la 2.ª parte, cap. 35
    «Donde se prosigue la noticia que tuvo don Quijote del desencanto de Dulcinea, con otros admirables sucesos»
  8. José Luis Argüelles (patrono de la FAV, periodista, poeta)
    Fragmento de la 2.ª parte, cap. 42
    «De los consejos que dio Don Quijote a Sancho»
  9. José María Castañón Loche (patrono de la FAV, librero)
    Fragmento de la 2.ª parte, cap. 48
    «De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna»
  10. Yasmina Álvarez (profesora, poeta)
    Fragmento de la 2.ª parte, cap. 58
    «Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras»
  11. Julio César Iglesias (periodista, escritor)
    Fragmento de la 2.ª parte, cap. 73
    «De cómo don Quijote cayó malo y del testamento que hizo y su muerte»